Los muertos van de prisa

Impulsado por cierta fascinaciòn, me acerquè al mausoleo, que se elevaba en solitario; lo rodeè y leì sobre la puerta de estilo dòrico, esta inscripciòn en alemàn:
CONDESA DOLINGEN DE GRATZ ESTIRIA
BUSCÒ Y HALLÒ LA MUERTE
1801
Encima del sepulcro, (...) habìa un pilote con puntas de hierro.
Al otro lado del sepulcro logrè descifrar las siguientes palabras(...)
LOS MUERTOS VAN DE PRISA
(...) De pronto, la puerta cediò, abriendose hacia el interior. El refugio ofrecido por el sepulcro me pareciò una fortuna contra la implacable tormenta, y ya iba a entrar en èl cuando un zigzaguenate relàmpago iluminò todo el firmamento.
(...) Divisè al girar los ojos hacia la oscuridad de la tumba, una mujer hermosìsima, de mejillas redondeadas y labios carmìneos, tendida sobre un ataùd que parecìa dormir.
(...) Mirè de nuevo hacia la puerta entreabierta. Otro espantoso relàmpago pareciò caer sobre el pilote y despuès abrirse paso hasta el interior de la tierra destruyèndo la magnifìca sepultura. La muerta en medio de terribles sufrimientos, se incorporò un momento, rodeada de llamas estremecedoras pero sus gritos de dolor quedaron ahogados por el rugido de la tempestad.
(...) Lo ùltimo que recuerdo es el espectaculo de una multitud mòvil y blanca, excesivamente vaga a decir verdad, como si todas las tumbas se hubieran abierto para dejar paso a los fantasmas de los muertos que se iban acercando a mì por entre las rafàgas del granizo.
Dràcula.
Bram Stoker.

