Los Otros

Los Otros estabab allì. Cada dìa solìan estar, pero no por ello dejaba la cosa de ser menos molesta.
Habìa unos treinta, y no podrìan ser distinguidos de los miembros de la propia tribu de moon-Watcher. Al verle llegar, comenzaron a danzar, a agitar sus manos y a gritar, y los suyos replicaron de igual modo.
Y eso fuè todo lo que sucediò. Aunque los monos-humanoides luchaban y peleaban a menudo entre ellos, era raro que sus disputas tuvieran graves consecuencias (...) En cualquier caso, disponìan de escaso excedente de energìa para tal improductiva conducta; los gruñidos y las amenazas eran un medio mucho màs eficaz de mantener sus puntos de vista.
Arthur C. Clarke.
Odisea en el espacio.

