Espejos y vampiros

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Habìa colocado mi espejito de mano en el marco de la ventana y empecè a afeitarme cuando, de repente, sentì una mano en el hombro y reconocì la voz del conde.

-Buenos dìas.

Me sobresaltè, muy extrañado de no haberle oìdo entrar, ni haberle visto, ya que, por el espejito, veìa reflejada toda la habitaciòn a mis espaldas.

(...)Cuando hube contestado al saludo del conde, me puse a mirar otra vez por el espejo, tratando de comprender còmo habìa podido engañarme. No habìa el menor error: sabìa que el conde se hallaba detràs de mì, casi a mi lado, y sòlo tenìa que volver la cabeza para verle. Pues bien ¡el espejo no reflejaba su imagen!

Bram Stoker.

Dràcula.

27/03/2007 19:35

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