Dos dientes puntiagudos

No estaba solo. En la estancia no habìa cambiado nada desde que entrè en ella. (...)Pero ante mì se hallaban tres jòvenes(...) Tan pronto como las divisè, creì soñar ya que, aunque el claro de luna entraba por una ventana situada a sus espaldas, no proyectaban ninguna sombra...
(...)Las tre poseìan unos dientes de esplendente blancura, brillantes como perlas entre unos labios muy rojos y sensuales.
Su presencia me produjo un gran malestar, experimentando a la vez deseo y temor.
La rubia se aproximò, y se inclinò sobre mì hasta poder yo percibir su respiraciòn agitada. Su aliento, en cierto sentido,era dulce...(...), màs a esa dulzura se mezclaba un tinte amargo, como el olor que desprende la sangra fresca.
(...) Su cabeza descendiò lentament, sus labios llegaron al nivel de mi boca. luego de mi barbilla, y tuve la impresiòn de que iban a pegarse a mi garganta.
(...)...Sentì la caricia temblorosa de unos labios en mi cuello, y el leve mordisco de dos dientes muy puntiagudos.
Bram Stoker.
Dràcula.

