Dormir o morir
¡En un enorme cajòn colocado sobre un montòn de tierra, yacìa el conde! No supe si dormìa o estaba muerto, ya que tenìa los ojos abiertos, petrificados, mas no vidriosos como los de los muertos, y sus mejillas, a pesar de su palidez, conservaban el calor de la vida; en cuanto a los labios, seguìan tan rojos como siempre. Pero su cuerpo carcìa de movimiento, no habìa ninguna señal de respiraciòn, y el corazòn habìa cesado de latir.29/03/2007 18:19

