Lucy

Fuesen cuales fuesen mis sentimientos, de esperanza, alivio o temor, no quedaron defraudados, ya que allì, en nuestro banco alumbrado por la luna argentìfera, se hallaba una figura blanca como la nieve, medio acostada. La siguiente nube, impelida por un fuerte viento, cubriò demasiado pronto a la Luna para que yo pudiera divisar algo màs, pero tuve la sensaciòn de que algo sombrìo se hallaba de pie detràs del banco, inclinàndose sobre la blanca figura. No supe si se trataba de un hombre o de una bestia.
(...)
-¡Lucy! ¡Lucy!- gritè al momento.
Entonces, vì còmo se erguìa un semblante sumamente pàlido, con unos ojos llameantes.
Dràcula.
Bram Stoker.

