Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.
10/08/2007
Tiempo

-El tiempo no es inmutable, es algo que la ciencia del caos nos ha demostrado (...).
-Si el tiempo no es inmutable, ¿se puede saber què es? (...)
-El tiempo es como una niebla con estructura de onda. Todo son ecuaciones, (...). Manipulas los datos, y nadie sabe què resultados obtendràs (...)
-Como la vida misma, en realidad.
-Sometida tambièn al caos.
Dràcula desencadenado.
Brian Aldiss.
Celeste ediciones S.A., Madrid, 2001.
12/08/2007
Alienìgenas

Si habìa alienìgenas en otros planetas de la galaxia, que se subieran a su propio cielo. Que no descubrieran la Tierra; que no se presentaran, pensò, ante los pueblos de la Tierra. Ya era bastante dìficil hallar sentido a la vida en una era alejada de la religiòn; cuanto màs dìficil si se supiera que habìa millares de planetas màs, abarrotados de seres vivos que, a semejanza de los humanos, se enfrentaban a la lucha cotidiana para sobrevivir...¿para què?
Brian Aldiss
Dràcula desencadenado.
Celeste ediciones, S.A.. Madrid, 2001.
El ùltimo hombre

El ùltimo hombre levantò los ojos al cielo e implorò respuestas con un gemido estridente, antes de caer de bruces sobre la tierra desolada.
Al otro lado del tiempo, a miles de unidades astronòmicas de olvido, la entidad llamada Dom captò el dèbil mensaje gracias a los dispositivos receptores de las màquinas blandas implantadas en su piel.
De inmediato Dom se conectò a la Inteligencia Central y asì supo que el mensaje provenìa de un planetoide extinto.
Por un instante, estuvo tentado de enviar una respuesta, acusando recibo de la sùplica interpuesta...
Pero la Inteligencia Central le hizo saber que no serìa necesario ya que , gracias a un extraño sentimiento llamado esperanza, el ùltimo hombre, en el ùltimo instante, tuvo la certeza de estar siendo escuchado...
24-02-07
Bufòn.
20/08/2007
La nave.

La vieja y oxidada nave espacial llegò dando tumbos a travès del tiempo vacìo del espacio interestelar, hasta arribar a aquèl lejano planeta, donde sus habitantes la acogieron.
Durante mucho tiempo estuvieron indecisos sobre si abrirla o no, aùn cuando a simple vista comprendieron que se trataba de un medio de transporte, hueco en su interior, diseñado para que un ser viviente pudiera sobrevivir dentro de èl.
Cuando por fin de decidieron, comprobaron, no sin aprehensiòn, que se hallaban ante un fèretro flotante: su ùnico tripulante hacìa tiempo que habìa muerto a considerar por el estado del cuerpo.
Màs por nostalgia hacia aquèl explorador truncado que por curiosidad cientìfica -ya que su propia tecnologìa rebasaba con mucho la del desaparecido visitante-, se dedicaron a estudiar la nave. En la pared exterior, bajo la cabina de mando, hallaron escrito, con pintura ajena al resto del artefacto, unos caracteres que tardaron poco en descifrar, gracias a los muchos archivos entre tangibles y electrònicos hallados dentro del mismo aparato: La Española, decìa.
Despuès de muchas disquicisiones, concluyeron que se trataba del nombre de la nave , que presumiblemente habìa sido escrito allì por su solitario tripulante.
Pero nunca pudieron saber què significaba. Y ese fue el ùnico secreto que no pudieron arrancarle a la muerte...
Antes de embarcarse en su viaje sin retorno, Floyd Bowman sintiò la imperiosa necesidad de concederle un rasgo humanizante al frìo metal de la càpsula espacial, que habrìa de transportarlo millones de kilòmetros al olvido. La primera idea que se le ocurriò fue colocarle un nombre. Asì que tomò un tarro de pintura y con una brocha trazò el nombre de La Española, justo debajo de la cabina de mando en la cara exterior del aparato.
Y sonriò ante la alusiòn.
Pues La Española era el nombre del barco en que navegaba Jim Hawkins hacia la Isla del Tesoro, en la novela del mismo nombre que èl, Floyd Bowman, habìa leìdo cuando sòlo tenìa once años de edad...
26-02-06
Bufòn.

