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05/03/2007
Cuento colombiano de ciencia ficciòn

Aprovechando una tarde en la biblioteca del Banco de la Repùblica, me dì a la tarea de buscar cuentos de narradores colombianos, que pudieran enmarcarse dentro del gènero de ciencia ficcion.
Tarea nada fàcil,por lo ingrata.
El cuento colombiano, de acuerdo con lo que pude observar a vuelo de pàjaro, durante mucho tiempo estuvo enmarcado por un regionalismo ensimismado o un afàn de denuncia hacia la violencia de caracter polìtico que vive el paìs.
Es asì que manifestaciones literarias como el cuento de ciencia ficcion son dìficiles de hallar.
La modernidad en el cuento colombiano abriò una veta hasta ahora inagotada: el cuento urbano. Dentro de esta tendencia es obvio que la tecnologìa,los medios y las mediaciones que estos ejercen sobre nosotros, figuran como temàticas tratadas. Pero de ahì a considerar dichas narraciones como cuentos de ciencia ficciòn pienso que hay una gran distancia.
Màs bien se puede hablar de cuento fantàstico, que no es lo mismo.
Sobre todo por la dificultad de delimitar la ciencia ficciòn como tal. De acuerdo a J. P. Telotte, el gènero de ciencia ficciòn " trata manifiestamente sobre la ciencia y las posibilidades cientìficas; sobre la probabilidad cientìfica incluso. De hecho, por lo general se propone esa especie de juego de "¿què pasarìa si..." en el que se enfrascan los cientificos cuando diseñan experimentos y llevan a cabo su investigaciòn: extrapolar a partir de lo conocido para explicar lo desconocido"(1)
Y aunque no estoy del todo seguro de esta definiciòn, los cuentos que encontrè y seleccionè contienen una fuerte tensiòn entre la tecnologìa (como expresiòn cotidiana de la ciencia) y su vivencia por parte de los seres humanos.
Debo declarar que algunos de estos relatos me parecen ingenuos , en el sentido de que proyectan una añoranza melàncolica hacia un pasado pre-tecnològico y pre-mediatico, pero un pasado virtual, irrealizable, en cuanto no se busca la vuelta a la niñez, la utopìa, sino la transportaciòn del yo adulto a un pasado idealizado, una vìa de escape sin consecuencias.
Bufòn.
1. J. P. Telotte. El cine de ciencia ficciòn. Cambridge University Press, Madrid, 2002,pàgina 11.
Monstruos y seres distintos

Los extraños -habitantes de una utopìa,monstruos o, sencillamente, seres distintos- son un espejo del hombre(...)
Pero ese espejo no solo refleja, sino que transforma y constituye una matriz virgen y una dìnamo alquìmica: el espejo es un crisol.
Darko Suvin.
Metàfora de la ciencia ficcion.
Fondo de cultura ecònomica, Mèxico,1984.
Ciencia ficcion

Por tanto, no es sòlo la curiosidad humana y humanizadora bàsica lo que da nacimiento a la ciencia ficcion. Màs allà de una indagaciòn por nadie dirigida, causa de un juego semàntico sin referente claro, el gènero ha estado unido siempre a la esperanza de encontrar, en lo desconocido, el ambiente, la tribu, el estado, la inteligencia ideal o cualquier otro aspecto del Bien Supremo (o almiedo y el rechazo de su elemento opuesto). De todas maneras, se da por hecho la posibilidad de otros sistemas coordenados y campos semànticos extraños y covariantes.
Darko Suvin.
08/03/2007
La muerte del padre

Al filtrarse serpenteante en la cueva el primer dèbil resplandor del alba, Moon-Watcher viò que su padre habìa muerto durante la noche. No sabìa que el Viejo fuese su padre, pues el parentesco se hallaba màs allà de su entendimiento, pero al contemplar el enteco cuerpo sintiò un vago desasosiego que era el antecesor de la pesadumbre.
(...)Habìa ya suficiente claridad para salir. Moon-Watcher asiò el canijo y arrugado cadàver, y lo arrastrò tras sì al inclinarse para atravesar la baja entrada de la cueva. Una vez fuera, se echò el cadàver al hombro y se puso en pie...ùnico animal en todo aquel mundo que podìa hacerlo.
(...)
Habìa habido muchas muertes aquella temporada, una en su propia cueva; sòlo tenìa que dejar el cadàver donde habìa depositado el de la nueva criatura en el ùltimo cuarto de luna, y las hienas se encargarìan del resto.
Ellas estaban ya a la espera,(...) como si supiesen de su llegada. Moon-Watcher depositò el cuerpo bajo un mezquino matorral- todos los huesos anteriores habìan desaparecido ya- y se apresurò a volver a reunirse con la tribu. No volviò a pensar màs en su padre.
Arthur C. Clarke.
Odisea en el espacio 2001.
Moon-Watcher

Entre los de su especie, Moon-Watcher era casi un gigante. Pasaba un par de centìmetros del metro y medio de estatura, y aunque pèsimamente sub-alimentado, pesaba màs de cincuenta kilos. Su peludo y musculoso cuerpo estaba a mitad de camino entre el del mono y el del hombre, pero su cabeza era mucho màs parecida a la del segundo que a la del primero. La frente era deprimida, y presentaba protuberancias sobre la cuenca de los ojos, aunque ofrecìa inconfundiblemente en sus genes la promesa de la humanidad. Al tender su mirada sobre el mundo hostil del pleistoceno, habì ya algo en ella que sobrepasaba la capacidad de cualquier mono. En sus oscuros y sumidos ojos se reflejaba una alboreante comprensiòn....los primeros indicios de una inteligencia que posiblemente no se realizarìa aùn durante años, y podrìa no tardar en ser extinguida para siempre.
Arthur C. Clarke.
Odisea en el espacio
Sequìa

La sequìa habìa durado ya diez millones de años, y el reinado de los terribles saurios tiempo ha que habìa terminado. Aquì en el ecuador, en el continente que habìa de ser conocido un dìa como Africa, la batalla por la existencia habìa alcanzado un nuevo clìmax de ferocidad, no avistàndose aùn al victorioso. En este terreno baldìo y deseacado, sòlo podìa medrar, o aùn esperar sobrevivir, lo pequeño, lo raudo o lo feroz.
Los hombres.mono del "veldt" no eran nada de ello y no estaban por ende medrando; realmente se encontraban ya muy adentrados en el curso de la extinciòn racial.
Arthur C. Clarke.
Odisea en el espacio.
Los Otros

Los Otros estabab allì. Cada dìa solìan estar, pero no por ello dejaba la cosa de ser menos molesta.
Habìa unos treinta, y no podrìan ser distinguidos de los miembros de la propia tribu de moon-Watcher. Al verle llegar, comenzaron a danzar, a agitar sus manos y a gritar, y los suyos replicaron de igual modo.
Y eso fuè todo lo que sucediò. Aunque los monos-humanoides luchaban y peleaban a menudo entre ellos, era raro que sus disputas tuvieran graves consecuencias (...) En cualquier caso, disponìan de escaso excedente de energìa para tal improductiva conducta; los gruñidos y las amenazas eran un medio mucho màs eficaz de mantener sus puntos de vista.
Arthur C. Clarke.
Odisea en el espacio.
14/03/2007
Ciencia ficciòn en Colombia
El universo curvo y finito
Durante muchos años el profesor Werner Fassen estuvo trabajando en una fòrmula que le permitirìa mitificar todos los postulados de las fìsicas, clàsica y relativista. Una vez hubo alcanzado la formulaciòn de su ecuaciòn, la sometiò a un grupo de notables cientìficos (...)
Aunque la fòrmula fue recibida con benevolencia, un grupo de escèpticos (...) cuestionò la validez de la proposiciòn y hasta asegurò que aùn en el caso de que ella fuese posible teoricamente, en la pràctica no significarìa ningùn provecho real. Ademàs, que no habrìa posibilidad alguna de construir un modelo del universo conocido para demostrar màs allà de toda duda razonable la validez de su ecuaciòn.
(...)
Por fin, un dìa anunciò que el modelo estaba listo para su primera prueba.
(...)...Entrò en el modelo y lo recorriò paso a paso. (...) Todo estaba allì, a su alcance , sometido a su poder y voluntad. Se extasiò ante su trabajo de siete lustros.
Màs cuando quiso salir, no encontrò la ruta. Con calma primero, luego agitadamente recorriò todo el universo que, insensiblemente, siguiò girando en abierto desafìo a su poder creador, ahora condenado al fracaso por siempre jamàs.
Enrique Hoyos Olier.
Cuentos.
Universidad Pedagogica Nacional, Bogotà, 2004.
20/03/2007
Ser perfecto

Cutie se echó a reír. Era una risa inhumana, la risa más mecanizada que había surgido jamás. Era aguda y explosiva, regular como un metrónomo y sin matiz alguno.
—Fíjate en ti —dijo finalmente—. No lo digo con espíritu de desprecio, pero fíjate bien. Estás hecho de un material blando y flojo, sin resistencia, dependiendo para la energía de la oxidación ineficiente del material orgánico... como esto — añadió señalando con un gesto de reprobación los restos del bocadillo de Donovan—. Pasáis periódicamente a un estado de coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta vuestra eficiencia. Sois alterables.
—Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizó con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, estoy consciente constantemente y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Estos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada.
Isaac Asimov
Razòn
Yo, robot.
Una cruza

Tengo un animal curioso mitad gatito, mitad cordero. Es una herencia de mi padre. En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. Ahora es mitad y mitad. Del gato tiene la cabeza y las uñas, del cordero el tamaño y la forma; de ambos los ojos, que son huraños y chispeantes, la piel suave y ajustada al cuerpo, los movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado al sol, en el hueco de la ventana se hace un ovillo y ronronea; en el campo corre como loco y nadie lo alcanza. Dispara de los gatos y quiere atacar a los corderos. En las noches de luna su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe maullar y abomina a los ratones. Horas y horas pasa al acecho ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato.
Lo alimento a leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos sorbe la leche entre sus dientes de animal de presa. Naturalmente, es un gran espectáculo para los niños. La hora de visita es los domingos por la mañana. Me siento con el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad.
Se plantean entonces las más extraordinarias preguntas, que no puede contestar ningún ser humano. Por qué hay un solo animal así, por qué soy yo el poseedor y no otro, si antes ha habido un animal semejante y qué sucederá después de su muerte, si no se siente solo, por qué no tiene hijos, como se llama, etcétera.
No me tomo el trabajo de contestar: me limito a exhibir mi propiedad, sin mayores explicaciones. A veces las criaturas traen gatos; una vez llegaron a traer dos corderos. Contra sus esperanzas, no se produjeron escenas de reconocimiento. Los animales se miraron con mansedumbre desde sus ojos animales, y se aceptaron mutuamente como un hecho divino.
En mis rodillas el animal ignora el temor y el impulso de perseguir. Acurrucado contra mí es como se siente mejor. Se apega a la familia que lo ha criado. Esa fidelidad no es extraordinaria: es el recto instinto de un animal, que aunque tiene en la tierra innumerables lazos políticos, no tiene un solo consanguíneo, y para quien es sagrado el apoyo que ha encontrado en nosotros.
A veces tengo que reírme cuando resuella a mi alrededor, se me enreda entre las piernas y no quiere apartarse de mí. Como si no le bastara ser gato y cordero quiere también ser perro. Una vez —eso le acontece a cualquiera— yo no veía modo de salir de dificultades económicas, ya estaba por acabar con todo. Con esa idea me hamacaba en el sillón de mi cuarto, con el animal en las rodillas; se me ocurrió bajar los ojos y vi lágrimas que goteaban en sus grandes bigotes. ¿Eran suyas o mías? ¿Tiene este gato de alma de cordero el orgullo de un hombre? No he heredado mucho de mi padre, pero vale la pena cuidar este legado.
Tiene la inquietud de los dos, la del gato y la del cordero, aunque son muy distintas. Por eso le queda chico el pellejo. A veces salta al sillón, apoya las patas delanteras contra mi hombro y me acerca el hocico al oído. Es como si me hablara, y de hecho vuelve la cabeza y me mira deferente para observar el efecto de su comunicación. Para complacerlo hago como si lo hubiera entendido y muevo la cabeza. Salta entonces al suelo y brinca alrededor.
Tal vez la cuchilla del carnicero fuera la redención para este animal, pero él es una herencia y debo negársela. Por eso deberá esperar hasta que se le acabe el aliento, aunque a veces me mira con razonables ojos humanos, que me instigan al acto razonable.
Franz Kafka.
Tomado de www.letrasperdidas.galeon.com
27/03/2007
Espejos y vampiros

Habìa colocado mi espejito de mano en el marco de la ventana y empecè a afeitarme cuando, de repente, sentì una mano en el hombro y reconocì la voz del conde.
-Buenos dìas.
Me sobresaltè, muy extrañado de no haberle oìdo entrar, ni haberle visto, ya que, por el espejito, veìa reflejada toda la habitaciòn a mis espaldas.
(...)Cuando hube contestado al saludo del conde, me puse a mirar otra vez por el espejo, tratando de comprender còmo habìa podido engañarme. No habìa el menor error: sabìa que el conde se hallaba detràs de mì, casi a mi lado, y sòlo tenìa que volver la cabeza para verle. Pues bien ¡el espejo no reflejaba su imagen!
Bram Stoker.
Dràcula.
En la ventana

Al asomarme en la ventana hacia afuera,mi atenciòn se viò atraìda por algo que se movìa en el piso inferior hacia mi izquierda; por lo que sabìa de la disposiciòn de las habitaciones, me pareciò que los aposentos del conde se hallaban por aquella parte.(...)
(...)...Vì salir lentamente al conde por la ventana de su habitaciòn, y arrastrarse por el muro del castillo, cabeza abajo. De este modo, descendiò haica el tenebroso abismo, con su capa desplegàndose en torno suyo, como si fueran dos grandes alas.
Bram Stoker.
Dràcula
29/03/2007
Modernismo

Los siglos anteriores tenìan, y tienen todavìa, unos poderes propios que el "modernismo" no consigue extinguir.
Bram Stoker.
Dos dientes puntiagudos

No estaba solo. En la estancia no habìa cambiado nada desde que entrè en ella. (...)Pero ante mì se hallaban tres jòvenes(...) Tan pronto como las divisè, creì soñar ya que, aunque el claro de luna entraba por una ventana situada a sus espaldas, no proyectaban ninguna sombra...
(...)Las tre poseìan unos dientes de esplendente blancura, brillantes como perlas entre unos labios muy rojos y sensuales.
Su presencia me produjo un gran malestar, experimentando a la vez deseo y temor.
La rubia se aproximò, y se inclinò sobre mì hasta poder yo percibir su respiraciòn agitada. Su aliento, en cierto sentido,era dulce...(...), màs a esa dulzura se mezclaba un tinte amargo, como el olor que desprende la sangra fresca.
(...) Su cabeza descendiò lentament, sus labios llegaron al nivel de mi boca. luego de mi barbilla, y tuve la impresiòn de que iban a pegarse a mi garganta.
(...)...Sentì la caricia temblorosa de unos labios en mi cuello, y el leve mordisco de dos dientes muy puntiagudos.
Bram Stoker.
Dràcula.
Monstruo

...Oì un grito fuera, en el patio, el grito doloroso exhalado por una mujer. (...)
-¡Monstruo! ¿Devuèlveme a mi hijo!.
(...)
Por encima mìo, procedente sin duda de lo alto del torreòn, resonò la voz del conde. Era un murmullo ronco, que tenìa una nota metàlica. A lo lejos parecieron contestarle los aullidos de los lobos. Unos minutos màs tarde, una manada de lobos invadiò el patio con la fuerza impetuosa de un torrente.
La mujer no gritò y los lobos no tardaron en dejar de aullar. Poco despuès, la manada se retirò, con las fauces ensangrentadas.
Bram Stoker.
Dràcula
Dormir o morir
¡En un enorme cajòn colocado sobre un montòn de tierra, yacìa el conde! No supe si dormìa o estaba muerto, ya que tenìa los ojos abiertos, petrificados, mas no vidriosos como los de los muertos, y sus mejillas, a pesar de su palidez, conservaban el calor de la vida; en cuanto a los labios, seguìan tan rojos como siempre. Pero su cuerpo carcìa de movimiento, no habìa ninguna señal de respiraciòn, y el corazòn habìa cesado de latir.Esperar
Al fin y al cabo, vivir es esperar siempre algo màs de lo que ya poseemos, algo màs de lo que hacemos, y la muerte es lo ùnico en que podemos confiar. Si pequeña, que venga y cuanto antes mejor.
Bram Stoker.
El pasajero

El 17 de julio, (...), Olgaren, marinero, vino a verme y me contò con espanto que estaba seguro de que a bordo se hallaba un hombre que no pertenecìa a la tripulaciòn. (...) vio a un individuo alto y delgado (...) subir la escalera y dirigirse al extremo de cubierta, por donde desapareciò. (...) Temo que el miedo se propague.
Diario de abordo del Demeter de Varna a Whitby.
Bram Stoker.
Dràcula.
Robots

-¿Què edad tiene usted?-quiso saber.
-32 años- respondì.
-Entonces, no puede recordar los tiempos en que no habìa robots. La humanidad tenìa que enfrentarse con el universo sola, sin maigos. Ahora tiene seres que la ayudan; seres màs fuertes que ella, màs ùtiles, màs fieles y de una devociòn absoluta.
Isaac Asimov
Yo, robot.
Caìn
Siento inclinaciòn hacia la herejìa de Caìn (...) . Dejo que mi hermano se vaya al diablo a su manera.
Robert Louis Stevenson.
Mìster Hyde

El hombre se apellidaba Hyde.
(...)
-No es fàcil de describir. Hay algo extraño en su aspecto; algo desagradable. algo completamente detestable. Nunca conocì a un hombre que me desagradara tanto; sin embargo, apenas si sè por què. Debe de ser deforme de alguna parte; produce una fuerte sensaciòn de deformidad, aunque no podrìa especificar el punto. Es un individuo de aspecto extraordinario, y no obstante, verdaderamente no podrìa yo señalar algo anormal.
R. L. Stevenson.

