Una noche entera

Poco importan las circunstancias en que los dos se conocieron. De todas maneras, para agregarle algo de romanticismo a la historia, dirè que fue durante un ciclo de pelìculas de Eliseo Subiela en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad.
Èl traìa la cabeza llena de fantasìas, ella contemplaba con desgano las calles anochecidas y desoladas. Èl apenas cumplìa los dieciocho, ella parecìa mucho mayor.
Con el corazòn palpitante, èl la llevò hasta un parque cercano, a una banca de cemento donde iniciò el contacto. Ella era tan hermosa que èl, mezclado al anhelo de tenerla, sintiò el vertigo de un miedo visceral que atribuyò a su casi total inexperiencia. La besò en la boca con la fuerza y la poca destreza de la primera vez, cortàndose los labios, embebièndose en el sabor amargo de la sangre y oscuro del deseo...
Ella desapareciò antes del alba. Èl se levantò, pàlido, aterido, confuso, preguntàndose què iba a decir en casa para justificar la ausencia de la noche entera y el hilillo de sangre que le corrìa por el cuello, proveniente de dos pequeñas heridas abiertas en su piel...
Bufòn.
30-03-07

