Instrumento calibre .45

Newbolder y Schmidt fueron decentes en su misiòn. Entraron, me saludaron con una indicaciòn de cabeza y se sentaron a una mesa (...) En ocasiones no se puede comprender a los polizontes. Pero una vez que habìa hecho contacto, no tenìa objeto correr. Intèntelo y podrà ser abatido a trios. Sìgales el juego y tendrà una oportunidad.
Yo era sospechoso de asesinato y, en cierta forma, tuve suerte de que los polizontes llegaran antes al escenario, porque los hermanos Stipetto tambièn estaban buscàndome en los alrededores y eso significaba jugar a las pistolas con ellos. Tenìa un instrumento calibre .45, capaz de hablar fuerte y claro, pero con la policìa no se juega asì.
Mickey Spillane.
El regreso del gangster.
Editorial Diana, Mèxico, 1970.

