Matriz

Lo seguìan de nuevo. Estaba seguro. Sintiò una puñalada de exaltaciòn, los octógonos y la adrenalina se mezclaron con algo más. Estás disfrutándolo, pensó; estás loco.
Porque, de alguna extraña y muy aproximada manera, era como activar un programa en la matriz. Bastaba con que uno se quemara lo suficiente, se encontrara con algún problema desesperado pero extrañamente arbitrario, y era posible ver a Ninsei como si fuera un campo de informaciòn; del mismo modo en que la matriz le había recordado una vez las proteína que se enlazaban distinguiendo especialidades celulares. Entonces uno podía flotar y deslizarse a alta velocidad, totalmente comprometido pero también totalmente separado, y alrededor d euno, la danza de los negocios, la información interactuando, los datos hechos carne en el laberinto del mercado negro...
William Gibson.
Neuromante.

