En el Chatsubo
-¿Cómo te va, Case?
-Caballeros -dijo Ratz, levantando de la mesa el atiborrado cenicero con el rosado garfio de plástico-, no quiero problemas. -El cenicero era de plástico grueso y a prueba de golpes (...). Ratz lo estrujó lentamente; (...)
-¿Entendido?
(...)
-Eh, Ratz -dijo Case-, te debo una.
El barman se encogió de hombros. -Tú no me debes nada. Éstos -y miró coléricamente a Wage y a los matones- tendrían que saberlo. En el Chatsubo no se carga a nadie.
William Gibson.
Neuromante.
19/04/2008 16:47

