El poder de Dios

-(...) No olvides que Litina es el primer planeta extraño que visito- aclaró el jesuita-. Creo que me sentiría igualmente fascinado ante cualquier mundo nuevo y habitado.(...)
-¿Y por qué no ha de bastar con eso? -preguntó Cleaver- ¡Por qué mezclar siempre a Dios en el mejunje? No me parece lógico.
-Al contrario; es lo que confiere sentido a las cosas- arguyó Ruiz-Sánchez -. La fé y la ciencia no se excluyen mutuemente, sino todo lo contrario. Pero si antepones los postulados de la ciencia y excluyes la fe, admitiendo sólo lo que está probado, no encuentras más que una serie de actos desprovistos de sentido. Para mí, la biología es un acto religioso, porque sé que todas las criaturas son obra de Dios y que cada nuevo planeta, con sus múltiples manifestaciones, es una afirmación del poder de Dios.
Un caso de conciencia.
James Blish.
Biblioteca de ciencia ficción, Ediciones Orbis, S.A., Barcelona, 1985.

