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06/01/2008
Las pipas de Maigret

Maigret jugaba bajo un rayo de sol de un marzo todavìa frìo. No jugaba con cubos, como cuando era un niño, sino con pipas.
Tenìa siempre cinco o seis sobre su escritorio y, cada vez que cargaba una, la escogìa con cuidado segùn su humor.
(...)
Maquinalmente, con gran seriedad, ordenaba las pipas sobre el secante, buscando trazar figuras màs o menos geomètricas o que recordaran a tal o cual animal.
George Simenon
Maigret y monsieur Charles.
Luis de Carault editor S.A. , Barcelona, 1976.
Instrumento calibre .45

Newbolder y Schmidt fueron decentes en su misiòn. Entraron, me saludaron con una indicaciòn de cabeza y se sentaron a una mesa (...) En ocasiones no se puede comprender a los polizontes. Pero una vez que habìa hecho contacto, no tenìa objeto correr. Intèntelo y podrà ser abatido a trios. Sìgales el juego y tendrà una oportunidad.
Yo era sospechoso de asesinato y, en cierta forma, tuve suerte de que los polizontes llegaran antes al escenario, porque los hermanos Stipetto tambièn estaban buscàndome en los alrededores y eso significaba jugar a las pistolas con ellos. Tenìa un instrumento calibre .45, capaz de hablar fuerte y claro, pero con la policìa no se juega asì.
Mickey Spillane.
El regreso del gangster.
Editorial Diana, Mèxico, 1970.
30/12/2007
El tratamiento habitual del viejo poli

...Lo abofeteè. Le dì el tratamiento habitual del viejo poli: una por ocupar mi tiempo, otra por no responder a mis preguntas, la tercera porque no sabìa responderlas, una màs porque me dolìa la mano, otra por su cara de hijo de puta asquerosa chorreante de sangre. Y una docena de golpes bien dados por una cuestiòn de principios,
Sòlo un asesinato.
Jim Thompson.
El aleph editores, S.A., Barcelona, 2004.
08/12/2007
Un crimen

La polìcia considerò aquèl acto como criminal, dada la alevosìa y el furor manifestados en el ataque, que resultò mortal.
La parte acusadora hablò de premeditaciòn.
El abogado defensor obtuvo la opiniòn profesional de varios especialistas, quienes hablaron de un profundo malestar narcisista.
Sin embargo, el hecho irrefutable era que el acusado habìa atacado a uno de sus clones -conocidos en el mercado como "copias"-, destrozàndole la cara con las uñas...
26-28--02-07
11/09/2006
Maigret

Maigret tenìa necesidad de los contactos que le procuraban sus investigaciones y a menudo se le habìa reprochado no dirigirlas desde su despacho sino participar activamente en ellas, realizando tareas habitualmente reservadas a sus inspectores.
(...)
Tenìa necesidad de escapar de su despacho, de respirar el aire del tiempo, de descubrir, a cada nueva encuesta, unos mundos diferentes. Tenìa necesidad de las tabernas donde tan a menudo debìa esperar, ante el mostrador, bebiendo una caña o un calvadòs, segùn las circunstancias.
Tenìa necesidad en su despacho, de luchar pacientemente con un sospechoso que no querìa soltar prenda y obtener a veces, despuès de unas horas, una dramàtica confesiòn.
George Simenon.
Maigret y monsieur Charles.

